A ritmo de Tango: las conexiones de River y Villarreal
El Villarreal demuestra con el paso del tiempo que su permanencia en la elite no es casual. El sueño de Fernando Roig es una bonita realidad que amenaza con dar guerra a los tradicionales grandes clubes españoles. Y la amenaza no es pasajera. La forma de trabajo del conjunto castellonense denota claramente que cada movimiento está estudiado al milÃmetro: no hay lugar a equÃvocos y detrás de cada decisión se esconde el cristalino objetivo de permanecer en la cima durante muchÃsimo tiempo.


A equipos grandes, grandes jugadores, grandes presupuestos, grandes canteras y por supuesto, grandes aficiones. Siempre se les exige siempre ganar, estar lo más arriba posible. Se les pide lo máximo a esos futbolistas que representan unos colores, un club y una ciudad. Tienen la obligación moral de hacer todo cuanto puedan en un campo de fútbol para contentar a los suyos. Lo que ya no me gusta es esas familias, esos amigos y algunos desconocidos que simpatizan con un club determinado y se dejan la voz exigiendo a unos chavales, que aún están en proceso de futbolista, que jueguen y metan goles como los que de Primera División.

El verano pasa para el Madrid enroscado en el eterno deshojar la margarita de Cristiano Ronaldo. Mientras, en la ciudad condal han cogido el gusto a apretar el gatillo contra toda estrella propia sospechosa de propagar el virus del fracaso durante las últimas temporadas. El próximo en la rampa de salida parece ser Eto´o , lo que supondrÃa uno de los mayores fracasos de la historia reciente de un Barcelona plagada de ellos.