Súper Mario tiene que marcar su último gol

Resulta triste leer noticias como la que nos llega de Mario Jardel. El otrora matador brasileño confiesa que es un adicto a la cocaÃna y aunque lleva dos meses sin consumir admite que en cualquier momento puede recaer. Jardel tiene 35 años y perfectamente podrÃa seguir jugando en su paÃs natal. Su ilusión, según parece, era acabar sus dÃas en un club grande de Brasil, después de su periplo australiano. TodavÃa puede conseguirlo, todavÃa está tiempo para regresar al conjunto donde comenzó su carrera, el Vasco de Gama, o desde el que se catapultó hacia Europa, el Gremio de Porto Alegre.
Mario Jardel marcó con sus tantos una auténtica época en Portugal. La supremacÃa del Oporto en los últimos lustros comienza con el brasileño en su punta de ataque. En liga hizo 130 goles en 125 partidos. El Oporto se convirtió en un conjunto invencible que aplastaba a sus rivales gracias a sus tantos. Sin embargo, su exitoso ciclo con los Dragones viró de forma virulenta cuando por sorpresa de muchos fichó por el Galatasaray. Jardel apostaba por el dinero turco y en Estambul continuó rociando de metralla al que se le pusiera por delante. Muchos recordarán aquella final de Supercopa de Europa ante el Madrid con golazo incluido. En liga hizo 22 dianas en 24 encuentros.
La experiencia turca no fue mala pero Jardel no dudó en regresar a Portugal, el paÃs donde más a gusto se encontró, futbolÃsticamente hablando, cuando se le presentó la posibilidad. Fue el Sporting de Lisboa el que se arriesgó a ficharlo con casi treinta años. Y la rompió, logrando 42 goles en 30 encuentros, convirtiéndose en el auténtico lÃder de un equipo que acabó siendo campeón de liga. Jardel jugó un año más en el Sporting hasta 2003 y a partir de ahà comenzó su regresión. Pasos infructÃferos por Bolton, Ancona, Newell's, Alavés, Goias, Beira Mar, Anorthosis y Newcastle Jets han acabado por dejar su carrera en stand by debido a sus problemas con las drogas.
El ocaso de su carrera jamás podrá ensombrecer la época dorada de este goleador espigado, quizás sin la habilidad de los arietes brasileños, pero letal como pocos en los metros finales, con una testa inapelable y un olfato demoledor. Sus números en Portugal lo dicen todo: 186 encuentros, 186 goles, a gol por encuentro. A esto hay que unirle que ha sido en dos ocasiones 98/99 y 00/01 Bota de Oro. Por eso es sin duda una mala noticia para el fútbol, una pésima noticia, que uno de los grandes goleadores de los últimos tiempos esté enfrascados en problemas con la cocaÃna. Súper Mario, asà le llamaban los hinchas del Oporto, debe ser fuerte y lograr marcarle un gol a la droga, ese cáncer que ha hecho tanto mal al mundo del fútbol. Desde este blog, ánimo a Jardel.
Original post by Juan Baeza
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